Romanía

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4° Foro contra os Megaproxectos Innecesarios e Impostos

893924_435927143158210_922285421_o-300x223May 8-11 2014, Roşia Montană

O 4° encuentro do Foro Europeo contra os Megaproxectos Innecesarios e Impostos. Tras o Valle de Susa, Italia (2011), Notre-Dame-des-Landes, Francia, (2012) e Stuttgart, Alemania, (2013), o Foro Europeo contraos Megaproxectos Innecesarios e Impostos terá lugar en Roșia Montană, Rumanía, entre el 8 y el 11 de maio de 2014.

Roșia Montană sofre a amenaza do proxecto da maior mina de ouro a ceo aberto mediante cianuración de Europa, para beneficio da empresa canadense Gabriel Resources e a custa das vidas dos vecinos, as comunidades e o medio ambiente. Ao igual que os demais megaproxectos, a compañía e o gobierno rumanés presentan a mina de ouro de Roșia Montană como unha ferramienta de creceimento e creación de emprego. Esta promoveuse mediante a corrupción, exhumaciós ilegais, mentiras, trampas, intimidación e represión. Non obstante, un forte movemento local, nacional e internacional se oponse ao proxecto dende o ano 2000. Converteuse na maior loita social e medioambiental contra as políticas neoliberais do goberno rumanés. O movemento en contra da fracturación hidráulica (fracking) tamén está a crecer.

Máis información en:  A IV edición do Foro Europeo contra os Megaproxectos e Innecesarios Impuestos

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Movilizaciones históricas en Rumanía contra la megaminería

Fuente: Diagonal Global

La oposición a un proyecto de extracción de oro con fuertes impactos humanos y medioambientales saca a la calle a decenas de miles de rumanos que cuestionan el modo de proceder del Gobierno, sordo ante las exigencias de la ciudadanía. Patricia Manrique (Redacción) 25/09/13 · 11:16

Rumanía está inmersa, desde comienzos de septiembre, en una movilización histórica contra el proyecto de extracción de oro de la empresa canadiense Gabriel Resources en la zona de Rosia Montana, en las montañas Apuseni, en las que se pretenden abrir cuatro grandes explotaciones a cielo abierto. Implicaría, además de la aniquilación de unas montañas de gran valor, el desplazamiento de más de 2000 personas, el desmantelamiento de tres aldeas, y pondría en peligro un patrimonio histórico-cultural que supone un ejemplo único a nivel mundial de galerías mineras de época romana.

Las manifestaciones, que están reuniendo a decenas de miles de personas y que algunos denominan “el Otoño rumano” –en referencia a la Primavera árabe, por la cantidad, la variedad de perfiles y las características de la movilización, horizontal y sin líderes oficiales-, rechazan el proyecto de ley que el gobierno presentó el 27 de agosto y con el que concederían facultades extraordinarias a Rosia Montana Gold Corporation, una promotora con mayoría del grupo canadiense en la que el Estado rumano cuenta con una participación del 20%. Aunque el malestar comenzó por esta causa ambiental, ha ido creciendo debido a la actitud nada dialogante del Gobierno –y al apagón informativo-. Primero se unieron los opositores al fracking y, en cuestión de un mes, el movimiento ha pasado a cuestionar el modelo de desarrollo económico, la forma de legislar y la democracia en sí misma.

En él confluyen estudiantes, trabajadoras, ecologistas, feministas, anarquistas, conservadoras… todas aquellas personas que rechazan una democracia en la que no existe una real participación de la ciudadanía. La población rumana residente en diferentes puntos de Europa también se manifiesta frente a las embajadas y ha sido apoyada, por ejemplo en Francia, por activistas contra el fracking. Sin embargo, el Gobierno parece estar dispuesto a ignorar el clamor popular: “Creo que están esperando a que nos cansemos, pero que no tienen ninguna intención de escucharnos”, explica Ina Stana Rebigan, rumana afincada en Madrid, que se concentra cada domingo frente a la embajada rumana. Informan de sus acciones fundamentalmente a través de las redes sociales. Sordera del gobierno y apagón informativo.

La iniciativa presentada por el gobierno rumano facilitaría a la corporación canadiense todos los permisos necesarios sin considerar la legislación nacional, pronunciamientos judiciales o la exigencia legal de audiencia pública. Gold Corporation pretende extraer 300 toneladas de oro y casi 1.600 de plata en 17 años pero para ello emplearía 12.000 toneladas de cianuro por año y se producirían 13 millones de toneladas anuales de residuos, según su propio proyecto.

El Gobierno habilita de un plumazo lo que la corporación no pudo conseguir en 14 años de gestiones, y pese a que la operación ha sido desaconsejada por el organismo científico más importante del país, la Academia Rumana de Ciencias, que pidió su retirada porque los costes ambientales y sociales superarían los beneficios económicos. Sobre el proyecto pesa, además, el fantasma del desastre ocurrido en la mina de oro de Baia Mare, también en Rumanía, una catástrofe ambiental sin precedentes en Europa que afectó gravemente a los ríos Titza y Danubio y dejó temporalmente sin suministro de agua potable a dos millones y medio de personas.

Las protestas se dirigen actualmente al Parlamento, que tiene en sus manos determinar la suerte de Rosia Montana. Si el proyecto se convierte en ley, la construcción puede comenzar de inmediato, aunque se presente una demanda de inconstitucionalidad para la cual existen fundamentos. Los principales canales de televisión han evitado informar sobre el tema, pero los manifestantes mantienen al público informado e interesado a través de Facebook.

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Protestan en Rumanía contra explotación de mina de oro y fracking con Chevron

Alrededor de 3.000 personas protestaron anoche en el centro de Bucarest contra un proyecto de mina de oro, después que recibiera la semana pasada el visto bueno del Gobierno de centroizquierda. Los manifestatantes vociferaron consignas contra la extracción de oro mediante grandes cantidades de cianuro por parte de la compañía canadiense Gabriel Resources en la zona de Rosia Montana, situada en Transilvania, al noroeste de Rumanía. Acusaron también al Ejecutivo de haber traicionado sus promesas electorales tras permitir la explotación de gas de esquisto por parte de la sociedad estadounidense Chevron y considerar como prioridad nacional el proyecto minero. Ver video y fotos. Fuente: HotNews Entre la muchedumbre se podía leer en las pancartas “Queremos cultura, no cianuro”, “Esclavos del oro” y “La indiferencia mata”. Los ciudadanos expresaron su enfado al acusar al Ejecutivo de haber traicionado sus promesas electorales tras permitir la explotación de gas de esquisto por parte de la sociedad estadounidense Chevron y considerar como prioridad nacional el proyecto minero. Ahora, el proyecto minero está a la espera de que sea sometido a votación en el Parlamento. El primer ministro, el socialdemócrata Victor Ponta, se ha mostrado ambiguo sobre este asunto, al posicionarse en contra antes de los comicios de finales de 2012, cambiar luego su opinión a favor de ambos proyectos y asegurar ahora que votará en contra después de que su Gobierno diera luz verde. Los manifestantes criticaron además al presidente de centroderecha, Traian Basescu, por su apoyo a la explotación del gas pizarra y a la mina de oro. Por su parte, Chevron dispone de dos concesiones en Rumanía para explorar el gas de esquisto, que ha generado controversia debido a la técnica de fracturación hidraúlica utilizada, puesto que contamina las aguas fréaticas y provoca desplazamientos de tierra.

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